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Tanmaxxing: qué sabe la dermatología sobre la moda de maximizar el bronceado

  • Foto del escritor: Ellene Papazis
    Ellene Papazis
  • hace 14 horas
  • 11 min de lectura

Qué es el tanmaxxing


Tanmaxxing bronzeamento riscos

El tanmaxxing consiste en maximizar la exposición solar para conseguir el bronceado más oscuro posible. El nombre une tan con maxxing, el sufijo que internet usa para llevar algo al máximo, de la misma familia que el looksmaxxing y el fibermaxxing. En la práctica significa horas al sol directo, combinadas con aceites y aceleradores, y prescindir deliberadamente del protector solar.

Cada verano trae una versión nueva de la misma idea. Esta llegó a Oporto por la misma vía por la que llegan casi todas: el móvil.

Lo que distingue esta moda de las anteriores es el grado de detalle de sus instrucciones. Donde antes había una preferencia vaga por la piel más oscura, ahora hay un método: horas concretas del día, productos concretos y la recomendación explícita de no usar protector solar. Esa precisión es lo que la hace fácil de seguir, y es la razón por la que merece una respuesta con la misma precisión.

Las recomendaciones que circulan en los vídeos se repiten:

  • salir a la calle justo cuando el índice UV está en su punto más alto, en lugar de evitarlo

  • prescindir del protector solar, con la idea de que estorba al color

  • usar aceites para acelerar el proceso

  • completar con sesiones de cabina de bronceado

  • mostrar marcas de bronceado marcadas como prueba de resultado

El argumento es estético y viene sobre todo del mundo del gimnasio: la idea de que una piel más oscura hace que los músculos destaquen, uniforma la piel y da un aspecto más definido. Es la misma lógica que lleva a un atleta a aplicarse aceite antes de una prueba, trasladada a la vida diaria y prolongada durante semanas.

Todavía no existe literatura científica publicada sobre el término, que tiene pocos meses de vida. Lo que sí existe, y en abundancia, es literatura sobre cada uno de los comportamientos que la moda reúne.

Por qué el bronceado al sol no funciona como dicen las redes

El bronceado es la respuesta de la piel a un daño. Cuando los melanocitos detectan radiación ultravioleta, producen melanina y la distribuyen entre las células vecinas, en un intento de protegerlas de la radiación siguiente. El color que aparece en la piel es la señal de que esa radiación ya llegó al ADN de las células.

De aquí salen dos consecuencias que contradicen directamente lo que prometen los vídeos.

La primera: cada persona nace con el número de melanocitos que va a tener, y hay un límite para la melanina que produce cada uno. Insistir más allá de ese límite no genera más color, genera más daño. Por eso muchas personas con fototipos claros, frecuentes en el norte de Portugal, se queman repetidamente sin llegar nunca al tono que vieron en el vídeo.

La segunda: el llamado bronceado de base no protege de las quemaduras posteriores. Es probablemente el mito más persistente sobre la exposición solar, y no resiste a lo que se sabe del asunto. La idea de que existe un bronceado seguro obtenido al sol no tiene respaldo en la literatura dermatológica.

Queda además el argumento de la vitamina D, que aparece en prácticamente todos los vídeos sobre el tema. La cantidad de exposición necesaria para la síntesis de vitamina D es muy inferior a la que propone el tanmaxxing, y el déficit se corrige por vía alimentaria o con suplementación, con analítica previa.

Cabinas de bronceado: lo que dicen los números

El bronceado artificial tiene la ventaja, para quien quiere evaluar el riesgo, de haber sido estudiado con precisión.

La Organización Mundial de la Salud clasifica la radiación UV y los aparatos de bronceado artificial en el Grupo 1 de agentes cancerígenos, la categoría que incluye el tabaco y el amianto (IARC, 2012).

El metaanálisis de Boniol et al. (2012), publicado en el British Medical Journal, reunió 27 estudios realizados en 18 países de Europa occidental, Portugal incluido. Los resultados: quien usa cabinas de bronceado tiene un riesgo de melanoma cerca de un 20% superior al de quien nunca las ha usado; ese riesgo se duplica cuando el uso empieza antes de los 35 años; y sube aproximadamente un 1,8% por cada sesión adicional. De los cerca de 64.000 nuevos casos de melanoma diagnosticados anualmente en esos países, los autores atribuyeron 3.438 al uso de cabinas, la mayoría en mujeres.

En Portugal la actividad está regulada y el acceso está prohibido a menores de 18 años. Regulado no significa recomendado: ninguna sociedad científica de dermatología recomienda el bronceado artificial con fines estéticos. Varios países han ido más lejos. Brasil fue el primero del mundo en prohibir la venta y el uso de estos aparatos, en 2009, dejando fuera únicamente el uso prescrito por un médico, lo que separa con claridad la indicación clínica de la demanda estética. Australia prohibió las cabinas comerciales a partir del 1 de enero de 2015, y Australia Occidental siguió en 2016. En cuanto al argumento de la vitamina D, que suele invocarse a favor de estos aparatos, Cancer Council Australia (s.f.) es explícita: no existe ningún beneficio de salud sustentado, incluido el aumento de vitamina D, atribuible a la exposición a radiación ultravioleta artificial en una cabina. Es también aquí donde el argumento estético se deshace solo, porque el envejecimiento cutáneo provocado por radiación ultravioleta se acumula y no desaparece.

Autobronceadores: el único color sin radiación

Los autobronceadores funcionan por un mecanismo distinto. La dihidroxiacetona (DHA), el ingrediente activo de la mayoría de los productos, reacciona con los aminoácidos de la capa más superficial de la piel en una reacción de Maillard, la misma que oscurece los alimentos cocinados. El resultado son melanoidinas, pigmentos marrones que imitan el aspecto de un bronceado. No hay producción de melanina ni intervención de los melanocitos.

La revisión sistemática de Laferté et al. (2026), publicada en el Journal of Cutaneous Medicine and Surgery, analizó los estudios disponibles sobre la DHA tópica. Ninguno demostró daño asociado a su uso, aunque los autores señalan que la mayoría de los trabajos son de baja calidad y que persisten cuestiones sin resolver sobre la formación de radicales libres. En marzo de 2020, el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores de la Comisión Europea concluyó que la DHA es segura hasta un 10% en lociones y cremas, límite que el Reglamento (UE) 2021/1099 hizo obligatorio en toda la Unión Europea desde enero de 2022.

Dos salvedades importan para quien usa estos productos:

La DHA no ofrece protección solar. El color que da no filtra radiación, y la piel de debajo sigue tan vulnerable como estaba. Quien usa autobronceador necesita exactamente el mismo protector solar que usaría sin él.

La aplicación en espray plantea cuestiones distintas de las de la aplicación tópica. La FDA estadounidense nunca ha aprobado la DHA para cabinas de espray, por la exposición por inhalación y el contacto con mucosas (U.S. Food and Drug Administration, s.f.).

Caso aparte, y preocupante, son los productos inyectables y los espráis nasales con melanotán II, promocionados en redes sociales como atajo para el bronceado. Cancer Research UK es claro al respecto: la venta de inyectables de melanotán es ilegal en el Reino Unido y ni los espráis nasales ni las inyecciones son seguros (Cancer Research UK, s.f.). Hay complicaciones graves publicadas, incluido un caso de infarto renal descrito por Peters y colegas en 2020.

Resumiendo el punto clínico de las tres modalidades: de las tres formas de oscurecer la piel, solo la DHA da color sin radiación ultravioleta, y ninguna de las tres protege del sol.

Cómo se propaga tan rápido una idea equivocada sobre la piel

Esta es la parte que más suele sorprender, y explica por qué la información correcta no llega al mismo público.

El trabajo de referencia sobre el asunto es el de Vosoughi et al. (2018), publicado en Science. Los autores analizaron cerca de 126.000 historias compartidas en Twitter entre 2006 y 2017 por cerca de 3 millones de personas. La información falsa se propagó más lejos, más rápido, más hondo y de forma más amplia que la verdadera, en todas las categorías analizadas. Las historias falsas tenían un 70% más de probabilidad de ser recompartidas. La información verdadera tardaba cerca de seis veces más en llegar a 1.500 personas. Los autores atribuyeron la diferencia a dos factores: la novedad de la información falsa y la reacción emocional que provoca (miedo, asco, sorpresa, frente a la anticipación y la confianza que genera la verdadera).

En dermatología en concreto, los datos apuntan en la misma dirección.

Doyon et al. (2022) publicaron en Dermatologic Surgery un estudio sobre los vídeos de TikTok asociados al cáncer de piel: un 18,7% contenía mensajes a favor del bronceado y un 15,6% contenía desinformación.

Marcon et al. (2026) analizaron 971 vídeos sobre protector solar, en un trabajo publicado en PLOS Digital Health en junio de 2026. La mayoría de los vídeos (86,8%) promovía el uso de protector solar, y solo un 1,5% afirmaba que causa daño. El hallazgo relevante no está en el volumen, sino en la distribución de la atención: la desinformación viene de un número reducido de creadores y genera interacción muy por encima de la media, porque combina novedad, choque y componente conspirativo.

Un estudio publicado en JMIR Dermatology en 2025 analizó los 100 vídeos más populares sobre protector solar: 35 contenían información exacta y 57 eran pura opinión. La conclusión de los autores merece leerse despacio para quien trabaja en comunicación de salud: la interacción del usuario es habitualmente independiente de la exactitud del contenido.

Cierra el cuadro un dato del Journal of Drugs in Dermatology de 2024: de los vídeos analizados sobre protección solar, solo un 16,6% había sido producido por dermatólogos certificados.

Hay además un mecanismo psicológico bien documentado detrás de esto, el efecto de verdad ilusoria: la repetición de una afirmación aumenta la probabilidad de que se acepte como verdadera, con independencia de que lo sea. Quien ve el mismo consejo en quince vídeos distintos en la misma semana no está evaluando quince fuentes. Está recibiendo quince repeticiones de la misma.

Lo que la psiquiatría ha aprendido de los fenómenos virales

La investigación sobre comportamientos que se propagan en red no empezó con TikTok. La enfermedad sociogénica de masas, nombre que se da a un brote de síntomas que se propaga socialmente sin agente infeccioso, está descrita en la literatura médica desde hace décadas. Lo que cambió fue el medio: Müller-Vahl et al. (2022) sostienen que los casos recientes constituyen un tipo nuevo, en el que el contagio deja de exigir proximidad física entre las personas afectadas.

El grupo de Kirsten Müller-Vahl, en Hannover, propuso el concepto de mass social media-induced illness, o enfermedad de masas inducida por redes sociales. El estudio de Fremer et al. (2022), publicado en Frontiers in Psychiatry, siguió a 32 pacientes con comportamientos similares a tics y documentó un solapamiento de síntomas con los de un único youtuber alemán, al que los autores describen como caso índice virtual. La propagación se produjo exclusivamente por vía digital, sin contacto entre los pacientes.

Andrea Giedinghagen desarrolló el tema en un artículo de 2023 en Clinical Child Psychology and Psychiatry sobre adolescentes que presentan en masa síntomas aparentemente adquiridos al ver contenidos de influencers.

La comparación con el tanmaxxing tiene límites obvios, y conviene decirlo con claridad: tomar el sol es un comportamiento voluntario, no un síntoma involuntario. Pero hay tres cosas que los dos fenómenos comparten, y que ayudan a entender lo que está pasando.

Existe un caso índice visible, o un conjunto pequeño de creadores cuyo comportamiento concreto se copia con fidelidad. Existe una relación entre el tiempo de exposición al contenido y la probabilidad de adopción. Y existe una comunidad en línea donde el comportamiento está normalizado, lo que hace que quien está dentro deje de verlo como algo inusual.

La diferencia está en la factura. Un tic funcional se resuelve, con el acompañamiento adecuado. El daño actínico se acumula en silencio y aparece veinte o treinta años después, cuando la ventana para intervenir pronto ya se ha cerrado.

Qué hacer con esto en verano

Nada de esto exige huir del sol. Exige separar la exposición normal de la exposición buscada.

Para quien vive en Oporto y Gaia, el índice UV alcanza valores elevados entre junio y septiembre, con el pico entre las 11h y las 17h. Es la franja que el tanmaxxing recomienda buscar y que la dermatología recomienda evitar, y no hay forma de conciliar las dos cosas.

Recomendaciones que se mantienen válidas al margen de la moda del año:

  • protector solar de amplio espectro con FPS 50+ en las zonas expuestas, reaplicado cada dos horas y después de baños o sudoración intensa

  • sombra, sombrero y gafas de sol en las horas de mayor radiación, sobre todo en fototipos claros

  • autobronceador para quien quiere el color, siempre acompañado de protector solar

  • vigilancia de lunares nuevos o que cambien de tamaño, forma, color o borde, y de cualquier lesión que sangre o no cicatrice

  • evaluación dermatológica anual de lunares en quien tiene antecedentes familiares de melanoma, fototipo claro, muchos lunares o quemaduras solares en la infancia

Si tiene dudas sobre un lunar, la consulta de dermatología permite evaluarlo y seguirlo a lo largo del tiempo.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa tanmaxxing?

El tanmaxxing une tan con maxxing, el sufijo que internet usa para llevar algo al máximo. Aplicado a la piel, significa maximizar la exposición solar para obtener el bronceado más oscuro posible, normalmente buscando las horas de mayor índice UV y prescindiendo del protector solar.

¿Es peligroso el tanmaxxing?

Las prácticas que la moda recomienda (exposición solar en el pico del índice UV, ausencia de protector solar, uso de cabina de bronceado) están asociadas a un aumento del riesgo de cáncer de piel y de envejecimiento cutáneo precoz. El riesgo no viene del nombre de la tendencia, viene de los comportamientos que reúne.

¿Un bronceado de base protege del sol?

No. Es uno de los mitos más repetidos sobre la exposición solar. Un bronceado previo no impide quemaduras posteriores ni sustituye al protector solar.

¿Son seguros los autobronceadores?

Los productos tópicos con dihidroxiacetona (DHA) dentro de los límites fijados por la Comisión Europea no tienen daño demostrado en la literatura disponible. No ofrecen ninguna protección solar, por lo que sigue siendo necesario aplicar protector. Los productos inyectables y los espráis nasales con melanotán son un caso completamente distinto, y no son seguros.

¿Están prohibidas las cabinas de bronceado en Portugal?

La actividad está permitida y regulada, con prohibición de acceso a menores de 18 años. Algunos países han prohibido el uso con fines estéticos: Brasil en 2009 y Australia a partir de 2015.

¿Necesito tomar el sol para tener vitamina D?

La exposición necesaria para la síntesis de vitamina D es muy inferior a la que propone el tanmaxxing. Un déficit confirmado en analítica se corrige con orientación alimentaria o suplementación.

¿Con qué frecuencia debo revisarme los lunares?

Una evaluación anual es razonable para la mayoría de los adultos, y recomendable en quien tiene fototipo claro, muchos lunares, antecedentes familiares de melanoma o quemaduras solares en la infancia.

Referencias

Boniol, M., Autier, P., Boyle, P., & Gandini, S. (2012). Cutaneous melanoma attributable to sunbed use: Systematic review and meta-analysis. BMJ, 345, e4757. https://doi.org/10.1136/bmj.e4757

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Cancer Research UK. (s.f.). Tanning, fake tan and Melanotan. https://www.cancerresearchuk.org/about-cancer/causes-of-cancer/sun-uv-and-cancer/fake-tan-and-melanotan-injections

Doyon, V. C., Liu, C., Bailey, K., & Beleznay, K. (2022). When tanning is trending: A content quality study of skin cancer on TikTok. Dermatologic Surgery, 48(9), 1021–1023. https://doi.org/10.1097/DSS.0000000000003538

Fremer, C., Szejko, N., Pisarenko, A., Haas, M., Laudenbach, L., Wegener, C., & Müller-Vahl, K. R. (2022). Mass social media-induced illness presenting with Tourette-like behavior. Frontiers in Psychiatry, 13, 963769. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2022.963769

Giedinghagen, A. (2023). The tic in TikTok and (where) all systems go: Mass social media induced illness and Munchausen's by internet as explanatory models for social media associated abnormal illness behavior. Clinical Child Psychology and Psychiatry, 28(1), 270–278. https://doi.org/10.1177/13591045221098522

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Laferté, C., Oliel, S., & Pehr, K. (2026). Clinical use and safety of self-tanner (topical dihydroxyacetone) in dermatology: A systematic review. Journal of Cutaneous Medicine and Surgery. Publicación en línea anticipada. https://doi.org/10.1177/12034754261418253

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